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El ritmo poético en los primeros sonetos renacentistas de Boscán y Garcilaso

  Nombre del Autor: A. Robert Lauer
 

arlauer@ou.edu

Palabras-clave: Juan Boscán - Garcilaso de la Vega - sonetos (el ritmo poético)

Minicurrículo:  Se doctoró en Lenguas Romances en la Universidad de Michigán (EEUU) en 1983.  Ha publicado tres libros: Tyrannicide and Drama, The Restoration of Monarchy: «Hados y lados hacen dichosos y desdichados» y Hispanic Essays in Honor of Frank P. Casa, También ha escrito más de 40 ensayos sobre teatro áureo español y cine hispano y europeo. Trabajos importantes: The Comedia and Its Modes,  Medieval Antecedents in Juan de Mariana's Alleged Theory of Regicide, Studies on Medieval Spanish Literature in Honor of Charles F. Fraker, y A Neo-Historical Reading of Fuenteovejuna,  Brave New Words: Studies in Spanish Golden Age Literature. 

Resumo: Pensa-se que Juan Boscán, por ter sido um dos introdutores da métrica e dos temas italianos na lírica espanhola renascentista não tem a aptidão ou maestria que são atribuídas a seu contemporâneo Garcilaso de la Vega.  Contudo, este breve estudo comparativo dos primeiros versos hendecassílabos escritos em espanhol em seu primeiro Renascimento demonstra o seguinte.  Ao contrário do que a crítica tenha indicado até este momento, Boscán é, quantitativa e qualitativamente superior a Garcilaso com relação ao nível do ritmo. Tomamos em conta as oito modalidades possíveis do h endecasílabo espanhol.  Este estudo poderia ser ampliado para se ver divergências adicionais fonéticas, semânticas e temáticas.  Mas, não resta dúvida de que Boscán é um mestre na sua habilidade rítmica, como também de sua superioridade musical frente a Garcilaso de la Vega, o outro grande mestre do siglo XVI.

Resumen: Se piensa que Juan Boscán, por haber sido uno de los introductores de la métrica y los temas italianos en la lírica española renacentista no tiene la aptitud o maestría que se le atribuye a su contemporáneo Garcilaso de la Vega.  Sin embargo, este breve estudio comparativo de los primeros versos endecasílabos escritos en español en su primer Renacimiento demuestra lo siguiente.  Al contrario de lo que la crítica haya indicado hasta este momento, Boscán es, cuantitativa y cualitativamente superior a Garcilaso al nivel del ritmo.  Hemos tomado en cuenta las  ocho modalidades posibles de las que es capaz el endecasílabo español.  Este estudio se podría ampliar para ver divergencias adicionales al nivel fonético, semántico y temático.  Sin embargo, no queda duda de que Boscán es un maestro en su habilidad rítmica.  Tampoco queda duda de su superioridad musical frente a Garcilaso de la Vega, el otro gran maestro del temprano siglo XVI

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(con la colaboración de Sandra Colmenero Gruszeczka, Patricia Lara Bagajewicz, Wendy Leraas, Aurora Margarita Peraza Rugeley, Jennifer Reagan y Lourdes Yen) -
The University of Oklahoma

Se piensa que Juan Boscán, por haber sido uno de los introductores de la métrica y los temas italianos en la lírica española renacentista no tiene la aptitud o maestría que se le atribuye a su contemporáneo Garcilaso de la Vega.  Juan Luis Alborg, por ejemplo, habla de “un poeta mediano” cuya “versificación es dura y áspera en numerosas ocasiones, y cuya “expresión [es] frecuentemente desmadejada y trivial, [. . .] a gran distancia de la flexible y exquisita musicalidad de Garcilaso” (ALBORG, 1979, p. 637).  Se habla a la vez de su honesta medianía, de su poesía “burguesa y llana” (ALBORG, 1979, p. 637) y de su incapacidad creativa: “Poeta más dotado para imitar que para la verdadera creación” (ALBORG, 1979, p. 638).  Giovanni Caravaggi, en su Alle origini del petrarquismo in Spagna, aunque trata de suavizar “la dureza de los versos de Boscán” (citado por LÓPEZ ESTRADA, 1980, p. 121) atribuye a un austero intelectualismo las emociones de versos “llenos de aristas, propensos a la frase lapidaria, indiferentes a la atracción de los valores melódicos” (citado por LÓPEZ ESTRADA, 1980, p. 120).  Asimismo, Otis H. Green, en España y la tradición occidental, habla incluso de la domesticidad del hombre casado y feliz que era Boscán, hecho que le impedía sentir profundamente como, acaso, Garcilaso: “La verdad es que Boscán siempre se sintió incómodo en el mundo de ensueño del amor cortés” (citado por LÓPEZ ESTRADA, 1980, p. 124).  Incluso Carlos Clavería, el editor moderno la la Obra completa de Boscán, no pudiendo evitar antiguos juicios críticos peyorativos, habla, en la sección acaso más positiva de su introducción, de “un cercano sentido del ritmo” en Boscán (CLAVERÍA, 1999, p. 19).

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En vista de estos prejuicios contra el espíritu creativo de Boscán, mis estudiantes graduados de la Universidad de Oklahoma y yo decidimos hacer un estudio rítmico de los sonetos completos de Boscán, comparándolos a la vez con los de Garcilaso.  Pensamos que si en efecto Boscán era sólo un poeta introductorio de la métrica italiana en España, las diferencias rítmicas tendrían que ser al menos diferentes que las de Garcilaso, cuya poesía se caracteriza por su musicalidad, tonalidad y suave cadencia de sus versos (ALBORG, 1979, p. 653).  Calculamos a la vez que si hubiera diferencias, éstas se podrían captar por medio del análisis de un metro, el endecasílabo, usado en una forma estrófica común a ambos, el soneto.  Calculamos también que el ritmo es el elemento esencial del verso (DÍEZ ECHARRI, 1949, p. 106).  En palabras de Tomás Navarro Tomás, “La línea que separa el campo del verso de la prosa se funda en la mayor o menor regularidad de los apoyos acentuales.  El lenguaje adquiere forma versificada tan pronto como tales apoyos se organizan bajo proporciones semejantes de duración y sujeción” (NAVARRO TOMÁS, 1956, p. 9).  Es importante notar, como ya hizo Navarro Tomás, que la percepción del verso es independiente de la forma que sea representada (en líneas apartes o renglones seguidos a manera de prosa).  La prosa, por ejemplo, no se convierte en poesía si se representase en líneas apartes con apariencia de verso.  Menciono esta verdad de Pero Grullo en anticipación de alguna duda respecto a la validez de un estudio rítmico como determinante valorativo esencial del verso.  Recordemos que para Victor Zuckerkandl, por ejemplo, un poema es una construcción rítmica que depende de ritmo y metro, en ese orden (citado por STEWART, 1998, p. 33).  Por lo tanto, en poesía, el aspecto conceptual siempre tendrá que ser secundario o posterior al rítmico. 

 

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Juan Boscán compuso 99 sonetos.  Garcilaso de la Vega escribió 40.  Como no todas las ediciones son iguales o fidedignas, optamos por usar las ediciones críticas de Carlos Clavería para el primero y Elias L. Rivers para el segundo.  Muchos errores de transcripción quedaron así resueltos automáticamente.  Inmediatamente después, cada estudiante escogió un número igual de sonetos de Boscán y Garcilaso para examinar el ritmo.  Seguimos las indicaciones de Fernando Lázaro Carreter y Tomás Navarro Tomás para determinar de antemano la modalidad de cada endecasílabo que, como sabemos, puede cambiar de verso a verso en español.  Esta supuesta “espontaneidad descuidada”, como la llama Navarro Tomás (NAVARRO TOMÁS, 1956, p. 8) es sin embargo su punto fuerte, ya que no sólo da variedad al poema en sí sino también objetividad, como menciona Susan Stewart (STEWART, 1998, p. 48).  Lenguas que valoran el tono, como el francés, suelen ser menos rítmicas, aunque más subjetivas y, por lo tanto, más difícil de catalogar con precisión.  Posteriormente, les indiqué a mis estudiantes que trabajaran en equipo y que se leyeran en voz alta los poemas, tanto a sí mismos como a otros oyentes, para así cotejar, seleccionar y determinar el ritmo de cada verso en su forma más objetiva posible.  Finalmente, yo, como profesor, repasé sus resultados tres veces hasta llegar a un acuerdo entre todos respecto a la forma más adecuada de leer los poemas.

      Los resultados son los siguientes.  El minucioso cotejo de los 1.388 endecasílabos de los sonetos de Boscán y los 560 de Garcilaso establece sin lugar a duda que el ritmo heroico o yámbico es el predominante en ambos poetas.  En Boscán, 32.86% de sus versos tienen este ritmo; en Garcilaso, 43.33%.  El ritmo heroico, por supuesto, es el que empieza con una sílaba en anacrusis y con un primer tiempo marcado en la segunda sílaba.  El acento intermedio cae en la sexta y el final, como en todo endecasílabo, en la décima.  Las ocho sílabas del período marcado se reparten entonces en cláusulas bisílabas de ritmo trocaico: /- ‘- -- ‘- -- ‘-/.  Obviamente, el movimiento de este tipo de verso se distingue por su compás llano, su equilibrio y su uniformidad (NAVARRO TOMÁS, 1956, p. 177).  Su tono, a la vez, tiende a ser más narrativo que lírico ya que este ritmo es el más cercano a la prosa:  “Vencido del trabajo pressuroso” (VEGA, 1972, p. 65); “A ser de los que siguen su fortuna” (BOSCÁN, 1999, p. 124).  No es de sorprender que éste sea el caso.  Como ya había indicado el formalista checo Jan Mukařovskỷ, la diferencia entre el lenguaje ordinario y el poético se establece por la preponderancia de elementos automatizados donde resalta precisamente el lenguage actualizado o poético (MUKAŘOVSKỶ, 1971, p. 1051).  En otras palabras, el ritmo heroico debe servir de fondo en ambos poetas para que se logre captar el efecto especial de los otros ritmos.  Sin embargo, estos porcentajes en sí ya demuestran algo importante.  Si el ritmo heroico resalta más en Garcilaso que en Boscán por un 10.47%, no es válido seguir aseverando que la poesía de Boscán es más “burguesa y llana” que la de Garcilaso.  En efecto, los porcentajes demuestran lo contrario al nivel del ritmo.

 

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El ritmo subsiguiente al heroico en ambos poetas es acaso más sorprendente.  En Garcilaso, el 21.35% de sus endecasílabos es de ritmo sáfico mientras que en Boscán, el ritmo más frecuente de sus versos endecasílabos es el melódico (23.83%).  El ritmo sáfico consiste de tres sílabas iniciales en anacrusis con el tiempo marcado en la cuarta sílaba.  El asiento secundario cae en la sexta u octava sílaba.  Cada una de las sílabas cuarta y quinta ocupa una parte completa.  El período consta de seis sílabas.  Las cuatro últimas forman dos cláusulas trocaicas: /--- ‘ ---‘- ‘-/.  Como demuestra Navarro Tomás, el vero sáfico se caracteriza por su blandura y grave lentitud (NAVARRO TOMÁS, 1956, p. 178) y se usa en Garcilaso en los momentos de más tenso lirismo (NAVARRO TOMÁS, 1956, p. 182).  Consideremos, por ejemplo, el principio del famoso soneto primero de Garcilaso: “Cuando me paro a contemplar mi ’stado” (VEGA, 1972, p. 37).  El verso melódico, por otra parte, consiste de dos sílabas en anacrusis con el tiempo marcado en la tercera sílaba y con acento intermedio en la sexta.  El período suma siete sílabas y, después de la primera, las siguientes forman tres cláusulas trocaicas.  El alargamiento de la primera sílaba después de la anacrusis presta a esta variedad un efecto suave y sosegado (NAVARRO TOMÁS, 1956, p. 178) de moderado compás (NAVARRO TOMÁS, 1956, p. 181).  Prestemos atención al soneto tercero de Boscán: “Por el ancho camino por do fueren” (BOSCÁN, 1999, p. 123).  Esta comparación entre ambos poetas demuestra que la diferencia más significativa entre la poesía de Boscán y Garcilaso es que la del primero es más suave y melódica y la del segundo más grave y lenta; todo lo que contrario de lo que la crítica, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, ha dicho.  En efecto sorprende que sólo el 13.59% de los versos de Garcilaso sean de ritmo melódico.  Asimismo, se ha de notar que en español, los ritmos sáfico y heroico del endecasílabo son los más comunes (BAEHR, 1973, p. 142).  Esto significa que el 64.68% de los versos de Garcilaso son de tendencia automática, según el formalismo ruso-checo, mientras que en Boscán sólo el 46.68% (menos de la mitad) son de esta manera.  ¿Quién es entonces más original y menos llano?

El tercer descubrimiento de nuestro análisis no ofrece gran misterio.  Al contrario, era de esperar.  En Boscán, el ritmo más importante después del heroico y y el melódico es el de tipo francés, o sea, el que empieza con tres sílabas en anacrusis con el tiempo marcado en la cuarta sílaba y el asiento secundario en la sexta u octava sílaba: /---‘ –‘---‘-/.  Consideremos el verso siguiente de Boscán:  “Tan sin temor estoy de lo que ha sido” (BOSCÁN, 1999, p. 229).  A causa de la terminación aguda de la cuarta sílaba y el énfasis casí inmediato del asiento secundario, este ritmo es enérgico y emotivo.  El hecho de que 20.88% de los versos de Boscán sean de este tipo mientras que en Garcilaso sólo el 7.57% pertenecen a esta modalidad sólo indica lo obvio: que el influjo catalán y francés en Boscán refleja su origen natal mientras que el origen castellano de Garcilaso hace menos frecuente este ritmo.  No obstante, nos damos cuenta que el ritmo enérgico francés de Boscán sobresale 13.31% más que en Garcilaso.  ¿Podemos hablar, entonces, de un Boscán burgués y llano? 

 

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Esta diferencia de origen natal explica el hecho de que sólo el 5.97% de los endecasílabos de Boscán sean de ritmo enfático mientras que en Garcilaso 11.65% sean de esta forma (5.68% más que Boscán).  Este tiempo marcado en la primera sílaba con un apoyo intermedio en la sexta produce un marcado núcleo dactílico inicial seguido de tres partes trocaicas: /’-- -- ‘- -- ‘-/.  El período suma por lo tanto nueve sílabas y crea una impresión rápida y enérgica (181).  Consideremos, por ejemplo, el siguiente verso de Boscán: “Trágaslos, y después luego los viertes” (BOSCÁN, 1999, p. 208) o éste de Garcilaso: “que aun a su mismo pecho no perdona” (VEGA, 1972, p. 58).  Sin embargo, hay que tomar en cuenta que el ritmo francés es también enérgico y emotivo.  Por lo tanto, si combinamos el ritmo francés y el enfático en Boscán y Garcilaso, Boscán tendría un 26.85% de versos de este tipo mientras que Garcilaso tendría 19.22%.  Ergo, Boscán usa versos rápidos y enérgicos más que Garcilaso.  En suma, no podemos aseverar que Boscán tiene “un cercano sentido del ritmo” cuando cuantitaviamente acabamos de demostrar que es 7.63% superior a Garcilaso en este nivel.

Cabe notar que Boscán tiene a la vez un 2.44% de ritmos dactílicos mientras que Garcilaso tiene 2.13%.  La diferencia es mínima, aunque aún en esta instancia Boscán sería superior a Garcilaso.  El ritmo dactílico o también llamado anapéstico es de tradición antigua.  Tenemos tres versos en anacrusis, un primer tiempo en la cuarta sílaba y un apoyo intermedio en la séptima.  Como el verso sáfico, este verso es enérgico y emotivo, como vemos en el soneto 43 de Boscán: “Viene mi mal con tan cruda figura” (BOSCÁN, 1999, p. 133).  Es también de un ritmo alegre asociado con el baile, por lo que se le llama de gaita gallega (LÁZARO CARRETER, 1971, p. 159).  De nuevo, las diferencias entre ambos poetas en el uso de este verso son mínimas, pero Boscán tiene una leve mayoría por un 0.31%.

Finalmente, Boscán tiene seis versos polirrítmicos y un verso galaico antiguo con acentos en la quinta y décima sílabas, a saber: “ésta, cuyo nombre es señora a” (BOSCÁN, 1999, p. 190).  Estos siete versos nos dan un porcentaje de 0.93% y 0.4%.  En Garcilaso notamos la ausencia de estos dos ritmos.  Tomando en cuenta la gran variedad rítmica en Boscán, este 1.33% de versos enérgicos y flexibles dan otro indicio más de la superioridad rítmica de los endecasílabos de Boscán en sus 99 sonetos. 

En conclusión, este breve estudio comparativo de los primeros versos endecasílabos escritos en español en su primer Renacimiento demuestra lo siguiente.  Al contrario de lo que la crítica haya indicado hasta este momento, Boscán es, cuantitativa y cualitativamente superior a Garcilaso al nivel del ritmo.  Hemos tomado en cuenta las  ocho modalidades posibles de las que es capaz el endecasílabo español.  Este estudio se podría ampliar para ver divergencias adicionales al nivel fonético, semántico y temático.  Sin embargo, no queda duda de que Boscán es un maestro en su habilidad rítmica.  Tampoco queda duda de su superioridad musical frente a Garcilaso de la Vega, el otro gran maestro del temprano siglo XVI.

 

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Obras citadas:

ALBORG, J. L.  Edad Media y Renacimiento.  In: Historia de la literatura española. 

      Madrid: Gredos, 1979. Vol. 1.  1082 p. 

BAEHR, R.  Manual de versificación española.  Madrid: Gredos, 1973.  443 p. 

BOSCÁN, J.  Obra completa.  Ed. Carlos Clavería.  Madrid: Cátedra, 1999.  568 p. 

DÍEZ ECHARRI, E.  Teorías métricas del Siglo de Oro. Apuntes para la historia del

      verso español.  Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1949.  355

      p. 

LÁZARO CARRETER, F.  Diccionario de términos filológicos.  Madrid: Gredos, 1971. 

      443 p. 

LÓPEZ ESTRADA, F.  Siglos de Oro: Renacimiento. In: RICO, F (org.). Historia crítica

      de la literatura española.  Barcelona: Editorial Crítica, 1980.  Vol. 2.  748 p. 

MUKAŘOVSKỶ, Jan.  Standard Language and Poetic Language.  In: ADAMS, H.

      (org.). Critical Theory since Plato.  New York: Harcourt Brace Jovanovich, 1971, p.

      1049-1057. 

NAVARRO TOMÁS, T.  Métrica española. Reseña histórica y  descriptiva.  Syracuse:

      Syracuse University Press, 1956.  556 p. 

STEWART, S.  Letter on Sound.  In: BERNSTEIN, C. (org.).  Close Listening. Poetry

      and the Performed Word.  New York & Oxford: Oxford University Press, 1998, p.

      29-52. 

VEGA, G. de la.  Poesías castellanas completas.  Ed. Elias L. Rivers.  Madrid: Castalia,

            1972.  215 p.

 

Sobre el autor:
nombre: A. Robert Lauer
E-mail: arlauer@ou.edu
Home-page: http://faculty-staff.ou.edu/L/A-Robert.R.Lauer-1/vita.html
Sobre el texto:
Texto insertado na revista Hispanista no 12
Informaciones bibliográficas:
LAUER, A. Robert. El ritmo poético en los primeros sonetos renacentistas de Boscán y Garcilaso. In: Hispanista, n. 12. [Internet] http://www.hispanista.com.br/revista/artigo107esp.htm 
 

 

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